Todos hemos escuchado aquello de “Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”. Aunque no habíamos vivido una crisis como la actual generada por el Covid-19, la pasada crisis de 2008 nos puede servir de base para analizar varios aspectos relacionados con nuestra economía. El análisis de en qué sectores se han creado y destruido puestos de trabajo desde la crisis del 2008 y la comparativa con Europa de los puestos de trabajo existentes por sectores nos aporta información orientativa para saber hacia dónde enfocar los esfuerzos del sistema productivo catalán post-Covid.
Nos lanzamos a analizar la situación post-covid del sistema productivo en Catalunya: ¿qué nos depara el futuro?
En este artículo (antesala de un segundo artículo en el que hablaremos de las oportunidades y sectores de futuro), Lluis Torrens Mèlich, Premi Nacional de Catalunya en 2005 y hoy Director de Innovación Social en el Ajuntament de Barcelona, comparte algunas cifras que esperamos que sean útiles para entender el panorama presente y futuro. No solo con el ánimo de incidir en las preocupaciones, sino de evidenciar las oportunidades para adaptarnos a esta nueva normalidad. Vamos allá.

Evolución del empleo en Cataluña entre las crisis de 2008 y 2020
Cero creación neta de puestos de trabajo en Cataluña
Durante el periodo que va del primer trimestre del 2008 (el último antes de que empezara la anterior crisis) hasta el último trimestre de 2019 (el último antes de la nueva crisis) la creación neta de puestos de trabajo en Cataluña (contados como personas afiliadas a la SS) fue técnicamente cero: 1486 afiliados menos sobre un total de 3,33 millones. A lo que le tenemos que añadir una reducción de 9.406 funcionarios en regímenes de mutualidad del estado.
¿Y qué pasó en cada uno de los sectores?
El análisis por grandes sectores nos dice que se destruyó ocupación en el sector primario (-5000 afiliados, -13,3%), construcción (-116.000, -48,6%) e industria (193.000, -19,4%), y que toda la nueva ocupación se creó en el sector servicios (313.000, +13,6%). El peso del sector servicios ha pasado del 69,1% a 78,5%. Si vamos por periodos temporales, la destrucción de ocupación se produjo fundamentalmente entre el 2008 y finales del 2013 (-575.000 afiliados), compensada en el periodo 2014-2019 con una cantidad similar creada.
Por sectores, los grandes creadores de ocupación (con más de 10.000 nuevos afiliados en el periodo 2008-2019) fueron:

Por el contrario los sectores que han destruido más ocupación neta han sido:

Análisis comparativo con los países nórdicos y Austria
Analicemos las estructuras de ocupación de Cataluña y países avanzados europeos (hemos utilizado la media por habitante de los ocupados por sectores en los países nórdicos de la UE y Austria, países de medida parecida en Cataluña).
¿Qué hemos visto? Pues que para que lo ratios de ocupados sectoriales por habitante en Cataluña convergieran con los de estos países, deberían crearse 80.000 puestos de trabajo adicionales netos (con sectores que crecen y sectores se reducen), y la tasa de paro habría pasado del 10,4% al 8,2% a finales del año pasado.
Importante: Hay que decir, cierto es, que estos países presentan una tasa de ocupación a tiempo parcial más elevada que Cataluña, y que por lo tanto son diferencias virtuales. Las diferencias reales y las oportunidades o retos del modelo productivo se encuentran en la comparación sectorial (al menos antes de la crisis del Covid-19
Los sectores donde tenemos mayor carencia comparada de ocupación (más de 10.000 puestos de trabajo) son los siguientes:

Y los sectores donde comparativamente tenemos más puestos de trabajo. Es decir, el excedente teórico que con el grupo de países nórdicos y Austria (más de 10.000 puestos de trabajo) son:

Primeras conclusiones hasta la fecha
Sin entrar en muchos detalles sí que vemos algunos rasgos definitorios comparativos:
- Tenemos un estado del bienestar absolutamente insuficiente en comparación con los países avanzados (267.000 puestos de trabajo menos) y en especial en el sector educativo, justo la fuente del progreso futuro. Hay que añadir además la precarización del sector de cuidados a la gente mayor (de hecho, una parte de la cifra del sector 88 -«servicios a domicilio»- incluye el exceso de trabajadoras del hogar, a salario mínimo la gran mayoría, y sin contar el trabajo irregular, que se cuenta por decenas de miles, solo en Barcelona).
- La destrucción de puestos de trabajo en el sector de la construcción y sus actividades complementarias durante la crisis nos ha colocado por debajo incluso de los niveles de los países avanzados. Y algo similar ha pasado con el sector Financiero.
- El sector primario y energético es una fuente de creación de ocupación.
- A pesar del crecimiento importante de los últimos 12 años, los sectores TIC y de servicios avanzados de valor añadido todavía pueden crecer más. Se entiende que Dani Marco, el actual Director de Innovación y Economía Digital de la Generalitat de Catalunya, establezca el objetivo de que este sector alcance el 15% del PIB Catalán y el 10% de ocupación.
- El sector cultural/ ocio de calidad también es un nicho de ocupación. Razón de más para entender las reivindicaciones de este sector tras la crisis del Covid-19. Y de prestar atención a cómo estan innovando iniciativas como el Cruïlla.
- Por el contrario, tenemos una sobre especialización en restauración (por turismo y por los hábitos de consumo de la población autóctona), comercio y actividades administrativas.
- La industria química y farmacéutica, la alimentaria y en menor grado la textil, son las grandes especializaciones productivas catalanas.
Una nueva apuesta para el sistema productivo Catalán post-Covid
En resumen, la terciarización ha avanzado, pero todavía no de manera suficiente. Sobretodo en los sectores no dependientes de la competencia exterior (sectores no de mercado). Ahora, hay que asumir una reestructuración del sector turístico, conjuntamente con cambios estructurales que probablemente se solaparán (como la reducción del peso del comercio y de algunas industrias con riesgo de obsolescencia, como la del automóvil).
Por el contrario, la desconcentración de la actividad hacia el territorio interior con un crecimiento de las actividades primarias parece una buena oportunidad. El crecimiento del sector TIC y otros de valor añadido (no bastante acompañados por el gasto en R+D+i como nos recuerda Xavier Ferràs) también son buenas noticias.
Además de esto, hará falta una política industrial neoproteccionista para asegurar que se refuerza el tejido productivo interior. ¿Cómo? A partir de certificaciones ASG (ambiental, social, de gobernanza) , certificaciones ambientales y cómputo de emisiones, compra pública innovadora y protectora (que potencie la industria autóctona…). También hará falta personal especialista en captación de recursos. Y gestores de la valorización de la R+D+i con fondos de inversión que actúen como socios estratégicos.
En el siguiente artículo, profundizaremos algo más en los sectores que más representan una oportunidad de futuro, en esta nueva normalidad.
Hasta aquí por hoy. Gracias por leernos, y si os ha gustado: ¡os esperamos en nuestras redes sociales!





